Educación y disciplinariedad

Durante las últimas décadas, los sistemas educativos han experimentado grandes cambios a nivel mundial. No sorprende que los cambios más representativos se hayan originado en países altamente desarrollados como Finlandia o Suecia,  donde el modelo educativo comenzó su reforma en la década de 1970. Sin embargo, aun cuando en la década pasada estos países alcanzaron resultados sorprendentes sus recientes altibajos confirman un hecho interesante: los sistemas educativos no pueden permanecer estáticos.

Esta realidad parece ser ignorada en países como México, donde el sistema educativo se ha mantenido inalterado por generaciones. Los recientes cambios impulsados por la reforma educativa no están encaminados a lograr una reforma del sistema educativo en su conjunto sino a lograr un cambio en aspectos como igualdad de oportunidades, asignación eficiente de recursos y procesos de evaluación docente. Cambios que parecen ser necesarios, pero de ninguna manera suficientes para cambiar la realidad de nuestro país.

Es fundamental señalar que el cambio de un sistema educativo es un tema bastante complejo e invariablemente involucrara muchos aspectos. Entre estos aspectos, es relevante considerar el papel de las disciplinas y la disciplinariedad de la ciencia. En términos generales una disciplina es un campo de conocimiento perteneciente a una rama particular de la ciencia y son frecuentemente utilizadas como materias formativas durante los procesos de enseñanza. En forma tradicional, el uso de disciplinas para la formación de estudiantes enfrenta al menos dos grandes problemas. Primero, el estudiante adquirirá una visión del mundo que consiste en un conjunto de disciplinas inconexas. Es decir, para él las matemáticas no tendrán aplicación alguna en ciencias sociales. Segundo, el estudiante no comprenderá el alcance real del campo de conocimiento en el cual se basa una determinada disciplina. Así, sucede que el estudiante no llegara a comprender la aplicación de las matemáticas en su vida diaria presente o a futuro.

Bajo esta premisa, podemos entender la disciplinariedad como la organización (fragmentación) de la ciencia en diferentes disciplinas, materias o especialidades, esto es, el estudio de la ciencia mediante la separación del todo en partes. Es necesario aclarar que esta atomización del conocimiento permite el estudio eficaz y eficiente de fenómenos concretos dentro de cada disciplina. Sin embargo, la implementación constante de esta disciplinariedad pura en el ámbito educativo dará lugar a los problemas mencionados en el párrafo anterior. ¿Cómo enfrentar esta disyuntiva?

Para encontrar alternativas a este problema se definen diferentes estructuras integradoras de conocimiento entre disciplinas. Se puede comenzar refiriéndonos a la intradisciplinariedad como el estudio que abarca solo una disciplina. Para ponerlo en contexto, este es el enfoque generalmente utilizado en sistemas educativos similares al de México y del cual ya mencionamos sus principales problemas.

La disciplinariedad cruzada (crossdisciplinariedad) tendría por objetivo lograr la interacción entre dos o más disciplinas de forma tal que se completen o apoyen entre sí para la explicación y tratamiento de sus respectivos campos de conocimiento. En ciertas circunstancias, la disciplinariedad cruzada pretende que una disciplina domine a nivel jerárquico  a las otras.

Una relación de multidisciplinariedad implica que un grupo de disciplinas trabajara en forma conjunta para lograr objetivos comunes. Sin embargo, cada disciplina mantendrá inalterados sus métodos como consecuencia de esta interacción.

Uno de los tipos más importantes de integración del conocimiento es el de interdisciplinariedad. En esta, se pretende tener una interacción entre diversas disciplinas que redunde en una mejora o síntesis reciproca de sus respectivos métodos, conceptos o enfoques.

Por otra parte, la pluridisciplinariedad involucra la cooperación entre disciplinas con campos de conocimiento cercanos como sociología e historia. Esta cooperación genera y mejora relaciones de intercambio de información entre estas disciplinas pero no se alteran sus métodos correspondientes.

Por último, se presenta una forma de integración que ha generado una gran atracción en los últimos años: la transdisiciplinariedad o codisciplinariedad. En esta se pretende unificar diferentes disciplinas de tal forma que los límites entre ellas se eliminen dando lugar a una unificación del conocimiento (macrodisciplina).

Considerando estas estructuras, es evidente que el problema va más allá de un sistema educativo basado en la intradisciplinariedad lo cual, por sí mismo, ejemplificaría su obsolescencia. Esto es, es un sistema en el que el alumno recibe información sin ser capaz de ser parte activa en su propia formación, en el que no se toman en cuenta sus niveles de comprensión, su ritmo de aprendizaje o sus intereses. Así, el alumno es “forzado” a encajar en el mismo sistema de enseñanza que se ofrece a sus compañeros el cual, lamentablemente, es el mismo en el que tuvieron que encajar sus padres.

SEADAPTA-Sistema-Educativo-Tradicional

No existe solución fácil a esta problemática, sin embargo si existen formas de atenuar sus efectos adversos. Una alternativa es brindarle al alumno opciones extraescolares personalizadas de forma tal que el alumno sea capaz de aplicar y enriquecer sus conocimientos experimentando algo que mantenga su interés en forma natural. Esto libera al alumno de la presión por obtener un grado aprobatorio o de memorizar una serie interminable de conocimientos. En este sentido, una actividad lúdica multidisciplinaria sería lo ideal.

En conclusión, sistemas educativos como el existente en México están lejos de aplicar cambios vanguardistas orientados a su renovación, pero de ninguna manera significa que más generaciones deban ser afectadas sin remedio por el mismo. No podemos darnos ese lujo. En este sentido, no resta más que esperar que este breve esbozo baste para motivar en los padres (en conjunto con el alumno) la elección de alguna de las muchas opciones disponibles en el mercado de la educación lúdica y/o personalizada. Esto asegurara a sus hijos una educación y un desarrollo intelectual integral que los preparara para los retos del mundo laboral al que se enfrentaran.